Notas del taller
Una de las intervenciones más compleja en la restauración es el proceso de limpieza. En un momento dado, un artista pintó un cuadro, lo dejó secar y lo barnizó. Pasan las décadas, los siglos…, y la superficie va “ensuciándose” con polvo, contaminación, excrementos de insectos… Por otro lado, el cristalino barniz que antaño aplicó el pintor, ha envejecido, volviéndose opaco y amarillento. Suma de factores que impiden hoy, ver brillo, matiz y textura de la pintura verdadera.
La limpieza de un cuadro puede realizarse con procedimientos mecánicos o químicos o combinando ambos. Los primero van desde goma de borrar a láser. Los segundos se realizan con disolventes.
En el vídeo, se está retirando con bisturí un barniz muy duro; que no ha sido posible removerlo con un disolvente suave.
