Notas del taller
En el Siglo de Oro, tanto en cuadros como en esculturas de madera, a la policromía que imitaba la piel se la llamaba encarnado o encarnaciones. A mediados del s. XVI se ponen de moda en esculturas, pintar encarnaciones pulimentadas (brillantes, suaves, anacaradas, risueñas…). El procedimiento consistía en aplicar la pintura no con pincel (que deja marcas), sino frotando con una vejiga de cordero para que quedara la superficie lisa y lustrosa.
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Sin embargo, a pp. del s.XVII, en pleno barroco, se impusieron las encarnaciones mates (realistas, enjutas, ásperas, fibrosas…). .
Ora al pulimento ora mates: el encarnado se hacía con óleo.
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En la imagen se ve el proceso de limpieza de una talla española del siglo XVI. Este encarnado está pintado “al pulimento”.
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Una vez se retira los barnices viejos y la suciedad de siglos… aparece la jugosa y brillante piel.
