Notas del taller
La Virgen de la Leche (Virgo Lactans ó Galactotrofusa), es una iconografía mariana muy difundida durante la Edad Media, coincidente con el renovado auge devocional hacia la Madre de Dios de esos siglos. De los ss. XI – XV son numerosísimas las Virgo Lactans que nos han llegado. Simplificando, estas vírgenes se podrían agrupar en tres tipos.
1 Las “celestiales”.
2 las de la “Huída a Egipto” (que se relacionan con las del “Hortus Conclusus” y las de la “Humildad”). Estas están siempre en exteriores bucólicos.
3 las “cotidianas” en las que la Virgen alimenta al Niño en la tranquilidad del hogar.
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Esta iconografía si por un lado es tierna y pacífica, siempre tiene un regusto amargo: la Madre alimenta al Hijo de la misma manera que se ceba el Cordero para el Holocausto. La Virgen supo desde el principio, que este bebé crecería para morir inmolado en la Cruz.
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En época Barroca y bajo las direcciones del Concilio de Trento (1563), esta iconografía se puso en entredicho: no parecía decoroso que la Virgen se sacara una teta. Esto provocó que se dejaran de pintar vírgenes de la leche desde ese momento. Aunque tanto en España como en América esta tradición no cesó del todo, aunque disminuyó la producción. Por ejemplo, el cuadro que aquí se muestra es del s. XVII, por lo tanto se pintó ya en época "prohibida".
Este cuadro es un óleo pintado sobre tabla de nogal. Este soporte no tenía problemas de conservación; sí está combado, pero eso es una alteración no reversible: no es posible devolver la planitud original.
La pintura sí estaba en mal estado. Además de muy sucia y con el barniz muy amarillento. También tenía muchas intervenciones posteriores: repintes que invadían pintura original. El proceso ha consistido en retirar la suciedad y los repintes.
