Notas del taller
El marco de un cuadro tiene 3 funciones básicas:
1 Proteger de golpes y polvo.
2 Funcionar como umbral o tránsito entre el mundo real y la ficción del cuadro.
3 Embellecer la obra que guarnece.
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En 1639, en carta de Poussin a Paul Fréart de Chantelou, dice el primero: “Os envío el cuadro del “Los israelitas y el maná” […] os suplico que lo adornéis con un marco, pues lo necesita, a fin de que los rayos del sol sean retenidos y no se esparzan hacia fuera recibiendo la influencia de otros objetos vecinos, que incidiendo desordenadamente sobre las cosas pintadas confundan la vista.”
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En el ensayo “Meditación del Marco” (1921), Ortega y Gasset escribe: “Viven los cuadros alojados en los marcos. Esa asociación de marco y cuadro no es accidental. El uno necesita del otro. Un cuadro sin marco tiene el aire de un hombre expoliado y desnudo. Su contenido parece derramarse por los cuatro lados del lienzo y deshacerse en la atmósfera. Viceversa, el marco postula constantemente un cuadro para su interior, hasta el punto de que, cuando le falta, tiende a convertir en cuadro cuanto se ve a su través. La relación entre uno y otro es, pues, esencial y no fortuita”.
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Infinita es la lista de pintores que diseñaban sus propios marcos: Los Van Eyck, El Greco, Ingres, Van Gogh, Degas, Mondrian, Hockney… Incluso Rothko: cuando Rothko pintaba, quería que el cuadro trascendiera de la tela comulgando con el Todo, envolviendo al espectador. Por lo tanto en Rothko el marco no es suprimido; Rothko con
transfigura el marco en espacio
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Recientemente hemos restaurado un marco español de finales del siglo XVII. Es un marco dorado al agua con talla de hojas carnosas-avolutadas.
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El marco tenía faltas en la talla que se ha reconstruido volumétricamente. También se ha consolidado el estuco. Por último, había daños el oro y se han reintegrado con pan de oro de 23 k.
